El Estado empieza a recaudar y a pagar: la economía cierra su círculo
Se acabó el dinero que aparecía de la nada. La tesorería pública cobra impuestos, financia los servicios y audita cada movimiento.
Por Sección de Economía
La reforma cambia la lógica del dinero en la ciudad. Los servicios públicos, del taxi a la sanidad, ya no pagan a sus trabajadores con fondos surgidos de la nada: el coste sale de la tesorería del Estado, que se nutre de multas, tasas, impuestos y la compra de propiedades.
A cambio, se introduce una fiscalidad periódica: cada cierto tiempo, una parte del ahorro tributa a las arcas públicas. La medida busca frenar la inflación y devolver sentido al trabajo: el dinero entra por actividad, no por estar conectado.
La tesorería funciona además como auditor. Cada ingreso y cada gasto quedan registrados, de forma que el patrimonio de la ciudad puede examinarse. Es la primera vez que Meridian tiene una contabilidad pública coherente.
